Boleros en y para el cora.

Mi relación con los boleros no era muy activa. En mi mente siempre han estado relacionados con la imagen de mi abuelita cantándolos, recordando letras muy antiguas donde su alzhéimer deja de existir. Y justamente en una de esas tantas tertulias familiares escuché por primera vez una canción de Catalina y las Bordonas de Oro.

Como siempre, shazameé y guardé Quién tiene tu amor en mis canciones favoritas. Me la aprendí y me enamoré de ella. Ahí comenzó mi relación con los boleros de Catalina.

Como buena amante de la música, comencé a seguir a la banda. La estética de su nuevo trabajo, Fue una mentira, me encantó. Y así llegó el momento de verlos en vivo.

27 de junio en Comadre Lola, en Quilicura. Era una noche helada, pero un negroni —o unos cuantos— me acompañarían en la espera.

Primero salió al escenario toda la banda. Sonaban muy bien. Catalina se unió después. Lucía un vestido largo negro y unos guantes largos del mismo color. Su pelo me gusta; me recuerda un poco a Amy. Su voz te transporta a ese romanticismo antiguo. El repertorio de la banda mezcla temas propios con clásicos que todos, sí o sí, conocemos.

La interpretación de cada canción es hermosa y toda la banda llena el escenario. Canción tras canción, el show se pasa rápido. De repente, algunos asistentes se ponen de pie y comienzan a bailar. Es que el espectáculo no es solo romanticismo de ese que te deja inmóvil; también es un recorrido por el repertorio latinoamericano, con canciones folclóricas y populares.

Fue una noche que quiero volver a repetir. Escuchar música en vivo es una de las tantas experiencias que me hacen sentir viva. Oír a una banda creativa y vigente, interpretando un género tan tradicional, me sorprendió.

¿Qué bandas nuevas o distintas has agregado a tu Spotify en el último tiempo?


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